El agua y su futuro
El Día Mundial del Agua nos recuerda cada año los problemas hídricos que arrastra la provincia de Almería. La persistente sequía, no olvidada pese al último tren de borrascas que ha aliviado algo la situación, nos debe hacer reflexionar sobre el futuro que nos espera, las soluciones que se proponen y la eficacia de las mismas.
El regreso de los aportes del Negratín hasta la comarca del Levante deben entenderse como coyunturales. No es una solución mágica que venga a resolver un problema que sólo tiene solución desde la constancia, las inversiones y el uso eficiente y responsable de los recursos hídricos disponibles.
Hace unos días tuve la oportunidad de acudir y escuchar a la bióloga Odile Rodríguez de la Fuente, hija menor del mítico naturalista, en una conferencia en Roquetas de Mar sobre el futuro del agua. La divulgadora científica y medioambiental recorría, con la precisión del bisturí de un cirujano, los problemas que acechan la tierra y los riesgos, graves, de desertificación y escasez del líquido elemento si no somos capaces de revertir, o al menos ralentizar, el cambio climático en el que estamos inmersos.
Una tierra como la nuestra, acostumbrada desde siempre a que hasta las lagartijas lleven cantimplora, trabaja mucho y bien en la búsqueda de soluciones para hacer sostenible el modelo agrícola y turístico que nos ha permitido en los últimos 50 años un desarrollo impensable para aquellos que en los sesenta dejaron su tierra, huyendo de la precariedad.
La capacidad, innata de los que aquí habitan nos ha permitido superar con éxito todos los retos planteados. Hoy la economía crece; respetamos como muy pocos el medio ambiente; la sostenibilidad es la base del crecimiento y el uso responsable del agua se estudia en las universidades europeas y americanas. El modelo puede plantear dudas si no logramos avanzar en mejorar lo que tenemos, con plantas desaladoras mas eficientes, con la culminación de las obras pendientes, la recuperación de los acuíferos y el uso de las aguas residuales tratadas para minimizar las extracciones incontroladas. Hagamos de la provincia esa huerta soñada, pero no sólo sobre el papel, sino sobre el terreno. No permitamos que negacionistas y agoreros echen por tierra o traten de solapar y olvidar éxitos para volver a modelos retrógados y olvidados.
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