Pequeños y grandes detalles

Publicado el 2 de febrero de 2026, 11:55

Pequeños y grandes detalles

Pequeños detalles suman tanto como grandes proyectos y obras faraónicas. Y no es que estas últimas carezcan del empaque o
necesidad generada. Al contrario. Importan en la misma medida que son necesarias en una ciudad que aspira a la excelencia y
busca su consolidación como referente en tantos y tantos aspectos.
Sigamos con el análisis. La llegada de la Alta Velocidad a la provincia supondrá un hito. Avanzar en la conexión de la provincia con el resto del país y Europa, mediante un transporte moderno, avanzado y rápido. Qué duda cabe de que conseguirá acabar con el secular aislamiento de los almerienses, del que llevamos hablando décadas y décadas. Un proyecto, por tanto, esencial.
El agua es la otra pata de la silla imprescindible en el crecimiento de una provincia, como Almería, que ha sido capaz de arrancar a la tierra grandes producciones de hortalizas, con un consumo escaso y bien aprovechado. Las desaladoras nos terminarán haciendo autosuficientes, sin tener que depender de nuestros vecinos y tampoco del cielo. De forma paralela los acuíferos se regenerarán y crecerán nuestras reservas, cara al futuro, por si las necesitamos. Un planteamiento, por tanto, indispensable.
Dos grandes apuestas, como ven, capaces de cambiar la dinámica de una tierra, acostumbrada a no depender de las administraciones, hecha a si misma, con iniciativa y creativa. Y luego están las pequeñas cosas, los pequeños detalles. Aquellos que se confunden en el devenir diario, pero que son capaces de generar satisfacción a poco que reparemos en ello. Me refiero, por ejemplo, a la Escuela Municipal de Teatro de Roquetas. Una apuesta, nacida de la inquietud de los aficionados de un instituto, que ahora es capaz de proyectar a lo largo del año una notable programación, gracias a los más de 300 alumnos que están inscritos en sus clases. Alumnos y profesores que ya han sido invitados por el propio Antonio Banderas a conocer su teatro en Málaga o por los organizadores del Festival de Mérida. Méritos, sobrados, de aquellos que
entienden que la sociedad, la ciudadanía, no sólo vive de de lo mega.

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