Entre bulos anda el juego
Las redes sociales se han convertido en el estercolero perfecto que muchos usan para tratar de abrillantar su camino a costa de la mentira, el bulo, la falacia y el infundio. Un mundo inmejorable para aquellos que han hecho de la trola su forma de vida, del enredo su trabajo y del cuento la supervivencia.
El bulo no es exclusivo de aquellos que ejercen la política. Aunque pueda parecer lo contrario, el patrimonio casi exclusivo está en poder de los adoradores de la envidia, amantes de la soberbia, acumuladores de la ira, pagadores de la soberbia y amigos de la lujuria. Pecados capitales todos, que se acumulan en las alforjas de la pereza como forma de supervivencia, para acercarse a la buena vida por obra y gracia del esfuerzo de los demás.
Sin remordimiento alguno, la tecnología se ha convertido en el aliado perfecto para difundir una mentira tras otra, información sesgada o críticas al contrario, en la mayoría de las ocasiones desde el anonimato de las redes. El “calumnia que algo queda” es, con diferencia, caldo de cultivo del mundo en el que vivimos. Un mundo en el que nadie, o casi nadie, se para a contrastar lo que lee o ve. Todo se da por válido por los desinformados, que son legión, incapaces de ir más allá de lo que les ofrecen. Un botín de incalculable valor para los que ejercen los resortes del poder o para el simple mentiroso amigo de lo ajeno.
Por fortuna parece, sólo parece, que la coherencia se va imponiendo. Cada día son muchedumbre los que se preocupan por certificar todos y cada uno de los bombarderos de información a los que son sometidos e, incluso, se avanza en el abandono de un sistema adictivo en el que estamos atrapados y conectados todas las horas del día.
El tiempo de descanso se ha perdido. Las conversaciones con los amigos se aparcan y el sueño reparador se asoma al mundo de la quimera. Por fortuna cada vez somos más, un enjambre diría yo, los que hartos de manipulación silenciosa despertamos del sueño y nos rebelamos ante imposiciones no deseadas. Que cunda el ejemplo.
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