Hidroseísmos, tren de borrascas y ríos atmosféricos

Publicado el 12 de febrero de 2026, 9:58

Hidroseísmos, tren de borrascas y ríos atmosféricos

Hablar del tiempo es siempre recurrente. No hay barra de bar que se precie o tertulia con condimento, que no encuentre en las nubes, claros, tormentas, inundaciones o vendavales, el picante necesario para hacer más amena una conversación. Diciembre, enero y lo que llevamos de febrero nos ha traído nueva munición a la que los meteorólogos no nos tenían acostumbrados. El anticiclón de las Azores y las habituales borrascas otoñales, nevadas de invierno y tormentas de primavera, han dado paso a terminología desconocidas hasta ahora como río atmosférico, tren de borrascas o hidroseísmos provocados por la acumulación de agua en las entrañas de la tierra.

De no ser por el dolor que provoca el gran número de vecinos desalojados de sus casas, las pérdidas humanas que siempre las hay y los daños económicos, que habrá que cuantificar cuando todo esto se normalice, podría pensarse que estamos en una película de ciencia ficción, en un mal sueño o en una pesadilla de la que no logramos zafarnos.

Ver salir agua a borbotones por las tapaderas de las alcantarillas, chorros de líquido elemento por los enchufes o barrancos improvisados por las puertas de las viviendas, nos acerca al interior de una climatología, desconocida, de la que no sabemos donde se encuentra el final.

Pese a todo, en una provincia como la nuestra el agua caída está por debajo de la habitual, los pantanos siguen estando bajo mínimos, el trasvase del Negratín al Almanzora aún no es posible, porque no se ha llegado al mínimo exigido para que pueda arbitrarse y las ramblas y ríos de la provincia, salvo raras excepciones y pequeñas tormentas, se mantienen secos. Otra excepción meteorológica de una provincia que sortea los trenes de borrascas por las soldaduras rotas de las sierras béticas que las atrapan y las exprimen de tal forma que cuando llegan hasta Almería tan sólo nos quedan las migajas de viento y algunas gotas para consolarnos.

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